Luna Nueva en Cancer

Luna nueva en cáncer

El cielo nos obsequia una oportunidad para conectarnos con nuestro hogar interno, y poder entregar el amor que vive en nosotros.

Nuevamente estamos iniciando el ciclo, y lo hacemos bajo el mismo halo de luz del signo de cáncer. Tal vez que el cielo nos está dando otra oportunidad para volver a vivenciar esta energía de reinicio bajo estas cualidades. Cáncer, nos trae el color de sentirnos seguros, amados, bajo un manto de calor de terciopelo que nos hace un mimo al alma. Es la energía de la madre que nos cuida. Ese hogar, hecho de paredes blandas de protección. Es esa sensación de arraigo.
Hoy se suele escuchar hablar sobre el desapego, y si bien, es importante hacer trabajo de desapego, suele pasar que nos ponemos de excusa el trabajo interior del desapego para no aferrarnos, y por lo tanto, no sufrir. Suele ser más fácil cerrar el corazón y seguir adelante. Pero el corazón sigue estando allí, y cuando se lo ignora, después emerge explotando de emociones.

La energía canceriana nos trae esta entrega de amor incondicional. El amor incondicional es el que da sin esperar nada a cambio. Muchas veces queremos sentir este amor, pero, ¿Estamos dispuestos a desapegarnos de los resultados, abrirnos con nuestras vulnerabilidades, mostrarnos y entregarnos como llegamos al mundo?
¿Estamos listos para entregar todo ese amor sin tener la necesidad de que este sea devuelto bajo la forma en que nuestro ego lo necesita?
Nosotros llegamos con este amor al mundo, y la vida nos entrega este calor. Es importante recordar de devolver potenciado aquello que nos fue otorgado como un tesoro.
Con la poca memoria de nuestro origen, las almas van olvidando su origen, y así también sus tesoros. Somos seres humanos colmados en amor. Y es nuestro deber devolver este tesoro hacia el mismo origen que nos lo otorga, el espíritu.
¿Estamos dispuestos a entregar este calor cada día que amanecemos?
¿Agradecer todo lo que se no ha dado?

Amanezco hoy
por la fuerza del cielo, la luz del sol,
el resplandor de la luna,
el esplendor del fuego,
la velocidad del rayo,
la rapidez del viento,
la profundidad del mar,
la estabilidad de la tierra,
la firmeza de la roca,
Amanezco hoy
por la fuerza secreta de Dios que me guía.”

Esta es una poesía celta para comenzar el día, honrando y devolviendo el amor hacia aquello que nos fue obsequiado.

La diferencia con la otra luna nueva, era que estábamos transitando esta luna bajo el punto de encuentro entre los nodos kármicos y la luna. Por lo tanto andábamos vivenciando un eclipse. No era momento como para hacer una lista de los deseos a manifestar a lo largo de estos próximos 6 meses, si no, era momento para ver de qué debíamos desprendernos, de aquello que ya nos estaba quedando pequeño, para aferrarnos a aquello que nos acerca a nuestra libertad espiritual.

4 comentarios

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